Hesíodo y la Teogonía

Biografía de Hesíodo

La literatura griega comienza con Homero y Hesíodo y, aunque las obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, reciben la mayor parte de la atención, las contribuciones de Hesíodo a la cultura griega (y, por extensión, occidental) son, sin duda, igual de importantes.

La única información biográfica conservada sobre Hesíodo procede del propio poeta. Al comienzo de la Teogonía, por ejemplo, Hesíodo afirma que era un pastor que cuidaba sus rebaños a los pies del monte Helicón, en Beocia, una región del centro de Grecia. Fue allí, según relata, donde las Musas se le aparecieron y le concedieron el don de la poesía. En Los trabajos y los días, Hesíodo señala también que vivía en Ascra, una pequeña aldea cercana al monte Helicón; que tenía un hermano, Perses, con quien mantenía frecuentes disputas; que su padre y el de Perses habían llegado a Beocia desde Cime eolia, en Anatolia; y que el propio Hesíodo rara vez abandonaba su región natal, salvo por un breve viaje a través del estrecho del Euripo, de tres millas (4,8 km) de ancho, desde Áulide hasta Calcis. Allí participó en los juegos funerarios en honor de Atamante de Calcis y ganó un trípode en un certamen de canto, hecho que menciona como prueba del don poético que las Musas le habían otorgado.

Que estos datos biográficos sean históricamente exactos es incierto, pero aun así proporcionan un punto de partida para el estudio de los escritos de Hesíodo. La cuestión de cuándo escribió es más compleja. No obstante, suele aceptarse que tanto Hesíodo como Homero estuvieron activos en el siglo VIII a. C., poco después de la aparición del alfabeto griego. Este periodo siguió a siglos de declive tras la prolongada Edad Oscura que comenzó hacia el 1200 a. C., cuando muchas de las principales civilizaciones del Mediterráneo —entre ellas las hitita, asiria, babilónica y micénica— colapsaron como consecuencia de catástrofes naturales, conflictos internos e invasiones atribuidas, en las fuentes posteriores, a grupos conocidos colectivamente como los Pueblos del Mar.

Hesíodo y Homero

En términos generales, Hesíodo y Homero escribieron durante el mismo periodo histórico. Ambos utilizaron además un dialecto griego similar, una variante del griego jónico conocida habitualmente como griego homérico o griego épico, una forma de la lengua tan distinta del griego de la época clásica como lo es el inglés de Shakespeare del inglés moderno. Dadas estas similitudes lingüísticas, no resulta sorprendente que ambos autores empleen muchas de las mismas convenciones poéticas, como el uso de epítetos: expresiones descriptivas que identifican un rasgo característico de una persona o de un dios (por ejemplo, «Zeus el de fuerte trueno» o «Atenea la de ojos grises»).

En última instancia, lo que une a Homero y a Hesíodo es el hecho de que ambos poetas se ocupan de los dioses y héroes del Mediterráneo oriental, en concreto de una cultura griega micénica que había desaparecido cientos de años antes del nacimiento de los poetas y que solo sobrevivía en relatos y leyendas. No obstante, cada uno aborda este legado de manera diferente. Las epopeyas de Homero narran historias concretas centradas en figuras clave de la guerra de Troya y presentan algunos de los personajes más complejos y plenamente desarrollados de toda la literatura, tanto mortales como Aquiles y Odiseo, como inmortales tales como Zeus y Atenea.

Por el contrario, la Teogonía de Hesíodo adopta una perspectiva más amplia y se centra en los temas de mayor alcance: la creación del mundo y del cielo, el nacimiento de los dioses, los conflictos y las batallas entre las distintas generaciones divinas y las múltiples interacciones entre dioses y mortales. Esto no resulta sorprendente, ya que la palabra griega «teogonía» significa literalmente «la genealogía de los dioses». El propósito principal de la obra es, por tanto, explicar el origen del universo y trazar el desarrollo generacional de los dioses, desde entidades primordiales como Nix (la Noche) y Gea (la Tierra) hasta los dioses olímpicos, entre ellos Zeus, Atenea y Hera.

Esto no quiere decir que la obra carezca de relatos atractivos; muy al contrario. De hecho, pese a su relativa brevedad, incluye muchos de los episodios más conocidos de la mitología griega, como la castración de Urano por Crono, los nacimientos de Afrodita y Atenea, la guerra entre los dioses y los Titanes, y mitos protagonizados por Prometeo, Heracles, Pegaso, Pandora, Jasón y Medea, así como Perseo y Medusa. El poema presenta además una amplia variedad de criaturas míticas destacadas, entre ellas los Hecatónquiros, los Cíclopes, las Harpías, las Gorgonas, Equidna, Ortro, Cerbero, la Hidra de Lerna y la Quimera.

Sobre la Teogonía – resumen

En resumen, la Teogonía de Hesíodo ofrece una visión general fascinante de la mitología griega, aunque su lectura puede resultar exigente debido a la amplitud y complejidad del panteón griego. El poema menciona a más de 400 dioses, semidioses y seres mitológicos. Muchos de estos personajes se analizan con mayor detalle en nuestra antología mitológica, dentro de la sección dedicada a la mitología griega antigua.

A continuación encontrará un glosario con enlaces correspondientes a héroes y dioses, cada uno de los cuales conduce directamente a la sección mitológica pertinente.