La Gerusía de Esparta: Historia y Función

La Gerusía era el consejo de los dos reyes y veintiocho ancianos ('gerontes'), estos últimos debían tener más de sesenta años de edad, eran elegidos por aclamación en la Asamblea Espartana y, al igual que los reyes, ocupaban el cargo de por vida. Se desprende claramente de la Gran Retra (sección 2) que la Gerusía ejercía una función probouleútica, es decir, tras un debate preliminar, preparaba el orden del día consistente en propuestas que debían ser decididas y votadas por la Asamblea. Este control de los asuntos a debatir otorgaba a la Gerusía el mayor poder e influencia en la formulación de políticas. Este poder se vio incrementado aún más por la sección 4 de la Gran Retra (a menudo denominada Cláusula Adicional), en la que el consejo podía negarse a ratificar la decisión de la Asamblea alegando que la Asamblea había alterado la moción original, es decir, 'si el damos habla torcidamente'. Según el comentario de Aristóteles en Plutarco, cuando la Asamblea comenzó a distorsionar las mociones originales añadiendo y eliminando cláusulas, los reyes Polidoro y Teopompo añadieron esta Cláusula Adicional en una fecha posterior. Sin embargo, parece poco probable que la Gerusía pudiera haber ejercido este poder en las decisiones sobre la guerra y la paz: una asamblea de guerreros y guerreros retirados difícilmente habría aceptado tal veto.

La Gerusía también influyó en la conducción de los asuntos exteriores a través de su posición como el más alto tribunal de justicia en Esparta, que era el único que tenía el derecho de imponer las penas de muerte, exilio y pérdida de los derechos ciudadanos; incluso el enjuiciamiento de un rey comparecería ante la Gerusía y los cinco Éforos. Hay muchas más pruebas de 'juicios políticos' en Atenas, especialmente en los siglos V y IV, pero desde la década de 490 hasta 378 al menos siete reyes y varios otros hombres militares importantes tuvieron que enfrentarse a procesamientos que en realidad tenían motivaciones políticas, por ejemplo, el procesamiento del rey Pleistoanax en 446/5, oficialmente por aceptar sobornos pero en realidad por su percibida indulgencia hacia Atenas. Se necesitaría un rey valiente y confiado para seguir una política que no contara con el apoyo de la mayoría de la Gerusía, sabiendo que, en caso de fracaso, era probable que fuera procesado a su regreso.