Colonización Griega (750-550 a. C.): Expansión, Comercio y el Auge de la Polis
La gran época de la colonización griega se asocia con el período de tiempo que se extendió desde la segunda mitad del siglo VIII hasta la primera mitad del siglo VI. Se enviaron colonias griegas hacia el oeste a Sicilia y el sur de Italia, incluso hasta la costa sur de Francia y la costa este de España; hacia el este a la costa tracia, el Helesponto y alrededor de las costas del Mar Negro; y hacia el sur a Cirenaica en la actual Libia, en la costa norte de África. Hubo un período anterior de colonización griega durante la Edad Oscura (1200–900 a.C.) después de la caída de la civilización micénica en el siglo XII: las llamadas migraciones jónicas y dorias. Según la tradición, los dorios, bajo el liderazgo de los hijos de Heracles, que habían sido exiliados de Micenas, regresaron a Grecia para recuperar su herencia por la fuerza, lo que provocó que los jonios buscaran refugio de ellos cruzando el Mar Egeo y estableciéndose en Asia Menor; pero no fue a la misma escala ni tan bien organizado como esta expansión posterior. El final de la Edad Oscura marcó el comienzo de una era que fue testigo del redescubrimiento de los viajes de larga distancia por mar, el comercio generalizado alrededor del Mediterráneo, la reintroducción de la escritura y el auge de la ‘polis’ o ciudad-estado griega. El siglo VIII (799–700) fue una época de notable crecimiento económico, con el desarrollo agrícola provocando un aumento general en el nivel de prosperidad, especialmente para la aristocracia, cuyo control político sobre su propia polis se basaba en su posesión de la mejor y mayor cantidad de tierra, así como en su capacidad para defender el estado de las amenazas externas. La tierra, especialmente en una época anterior a la acuñación de monedas, era la posesión más valiosa de todas porque era la única garantía de riqueza permanente. Sin embargo, el siglo VIII también fue testigo del surgimiento de graves problemas sociales en Grecia, que estaban vinculados directa o indirectamente con la tierra.
La opinión académica en el pasado ha estado profundamente dividida sobre las causas de la colonización: si fue el hambre de tierras, derivada de la superpoblación, o el comercio la causa principal. Estas alternativas marcadas han demostrado ser insatisfactorias cuando se considera toda la evidencia, especialmente con el crecimiento de las excavaciones arqueológicas en los sitios coloniales. Además, es necesario aclarar qué se entiende por ‘comercio’ antes de que pueda ofrecerse como motivo para la colonización: si es la búsqueda de mercados extranjeros para las propias exportaciones del estado, o la búsqueda de recursos vitales que el estado carece y puede importar. También es vital desde el principio hacer una distinción clara entre una colonia (‘apoikia’) y una estación comercial (‘emporion’), ambas presentes desde el siglo VIII. La colonia fue una ciudad independiente desde el principio, fundada en una fecha particular y por un acto público, que tenía su propio gobierno, leyes y política exterior, y cuyos habitantes eran ciudadanos de la colonia y no del estado matriz. El emporion era, por el contrario, un puesto comercial estrictamente comercial, que se formó espontáneamente por comerciantes de diferentes ciudades-estado griegas, incluso por no griegos. Sin embargo, incluso esta clara distinción a veces podía ser confusa: Heródoto se refiere a las colonias milesias en la costa norte del Mar Negro como emporios.