El Orgulloso Choín
Una familia de choines anidó junto a un camino.
Un día, los polluelos vieron pasar un camello.
“¡Papá!”, piaron. “¡Vimos un animal gigantesco!”
El choín estiró su pata. “¿Así de grande?”
“¡Más grande!”
El choín extendió sus alas. “¿Así de grande?”
“¡Aún más grande!”
“Están equivocados, hijos”, dijo. “Ninguna criatura es más grande que yo.”
“Espera y verás”, dijeron los polluelos.
El camello regresó al día siguiente, y el choín se estiró y estiró, con lo cual el camello lo engulló, pero luego lo escupió.
“Admitiré que esa criatura es grande”, dijo el choín, “pero aún insisto:”
Soy el más grande.”
La Francolina y la Tortuga
“¡Soy mucho mejor que tú!” se jactó la Francolina. “Camino rápido, pero tú eres lento. ¡Y puedo volar!”
“Felicitaciones”, dijo la Tortuga. “Yo solo hago lo mejor que puedo”.
Entonces olieron humo.
“¡El pasto se está quemando!” gritó la Tortuga.
“¡Debemos ponernos a salvo!” graznó la Francolina.
La Tortuga encontró un agujero profundo hecho por la pata de un elefante que estaba lleno de agua. Se sumergió en el agujero y sobrevivió al fuego.
La Francolina intentó volar, pero el humo y las llamas la vencieron, y cayó al suelo y murió.
El que se jacta no siempre es el mejor.
El Águila y el Leopardo
El águila y el leopardo se jactaban sobre quién era el mejor depredador.
“¡Yo soy el mejor!” proclamó el águila.
“¡No, no lo eres!” protestó el leopardo. “¡Yo soy el mejor!”
“Te mostraré quién es el mejor”, chilló el águila, y luego se abalanzó, agarró a uno de los cachorros del leopardo y voló de regreso a su nido.
El leopardo comenzó a llorar. Corrió, saltó, pero no pudo volar para rescatar a su cachorro. Fue a todas partes, buscando a alguien que le enseñara a volar. Pero el leopardo no tenía alas; no podía volar.
Así es como el águila le demostró al leopardo quién era el mejor depredador.
El León y el Cocodrilo
El León y el Cocodrilo estaban alardeando.
“¡Soy más fuerte que tú!” rugió el León.
“No, ¡yo soy más fuerte que tú!” protestó el Cocodrilo. “Puedo matar a un Hipopótamo en el agua.”
“Pero yo puedo matar a un Búfalo en la tierra,” replicó el León.
Para probarlo, el León acechó a un Búfalo cerca de la orilla del río. Cuando el León saltó y arrastró al Búfalo, el Cocodrilo salió a la tierra, agarró al Búfalo por una pata trasera y tiró.
El Cocodrilo arrastró al Búfalo al agua, y también arrastró al León al agua. Entonces el Cocodrilo ahogó tanto al León como al Búfalo y los devoró.
“¡Delicioso!” dijo. “Ahora todos saben que soy el más fuerte.”
La Venganza del León Joven
Cuando el hijo de León escuchó que Cocodrilo había matado y devorado a su padre, quiso vengarse.
El León Joven fue y acechó a un Búfalo a lo largo de la orilla del río.
Una vez más, León saltó sobre Búfalo, y una vez más Cocodrilo salió a la tierra, agarró la pata de Búfalo y tiró.
Esta vez, sin embargo, el León joven se defendió. Tiró con fuerza, arrastrando a Cocodrilo más arriba en la tierra. Entonces el León joven saltó sobre el Cocodrilo y lo hizo pedazos.
Así, el León joven vengó a su padre y demostró que el León es el animal más fuerte en la tierra, mientras que el Cocodrilo es el más fuerte en el agua.